Lo que Montaner no dice cantando…

Por: Ximena Torres Cautivo

Alguien sostuvo con ingenio que Ricardo Montaner con su flamante texto de autoayuda “Lo que no digo cantando”, iba camino a convertirse en el Paulo Coelho de Latinoamérica en español… con el agregado de que además el venezolano canta.

El libro, de tapa dura y atractiva presentación, muy en el formato de los bonitos mini volúmenes de pensamientos y reflexiones cotidianas que nos tientan cerca de las cajas de las librerías, sin duda, hará las delicias de sus fans, que lo conocen y respetan como un cantante y compositor profundo.

Tan profundo que parte –en gran letra cursiva- agradeciendo “a quien pone las palabras en mi corazón y me mueve las manos cuando me siento a escribir”. Y luego, muy luego, se mete en honduras autobiográficas, como el dolor que le produjo la separación de sus padres, allá en Maracaibo, cuando era un niño con lentes poto de botella. A ese niño, hoy Montaner le dice cosas como: “Disfruta de la juventud, vive cada instante, no te pierdas el ahora por preocuparte del futuro”.

Ricardo Montaner cuyo verdadero nombre es Héctor Reglero va, en honor a su apellido paterno, matizando el relato de su vida con reglas de oro destacadas en bold en medio del texto. Escojo algunos de esos principios o reflexiones: “Cada vez que alguien te hable, mírale a los ojos”, “La cruz no es algo que nos toque por desgracia”, “Sólo Dios es omnipotente, yo soy lo que su voluntad quiere que sea”.

Al final de pasearse por todos los vericuetos de su exitosa carrera como baladista, incluyendo episodios tan surtidos como el secuestro Express del que fue víctima y su complicado papel como animador del Festival de Viña del Mar, entre otro sinfín de historias, Montaner define su libro como “una confesión de fe”. Y sugiere a sus admiradores tenerlo siempre a mano en sus mesitas de noche.

Fuente: Blog de Ximena Torres Cautivo